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martes 25, agosto de 2015

"Que la comunidad sea protagonista de su propia historia"

Santiago Canción es artista, maestro y militante del sur porteño. Sus murales brillan en los frentes de escuelas, hospitales y fábricas de los barrios del borde, donde aerosol en mano elige el arte para visibilizar y transformar.  Por Lucrecia Raimundi

Santiago Canción, vecino enamorado de su pueblo parquepatriense, es pintor y maestro de grado. Pintó murales en escuelas y hospitales públicos, fábricas, cárceles, clubes, puestos de libros y diarios, frentes de casas particulares. Su arte grafitero nace en las calles quemeras. Se nutre de las identidades arrabaleras que habitan “de Rivadavia para abajo”. Expande sus creaciones “como un perro que mea las esquinas y deja su huella”. Mezcla lo latinoamericano con la tecnología del aerosol y provoca imágenes estridentes, colmadas de brillo. El lenguaje callejero y urbano complementa la construcción dinámica que caracteriza a sus dibujos.

Le encanta la pintura en las chapas y la forma que adopta sobre las cortinas metálicas en La Boca. También el colorinche de las fiestas de Copacabana en Barrio Charrúa. Participa del colectivo de artistas Metejón Popular de Parque Patricios e impulsa el proyecto “Frentes por la Escuela Pública”, en coordinación con el sindicato docente Unión de Trabajadores de la Educación. Anda siempre manchado: el guardapolvo con pintas de colores y las manos marcadas. “Soy medio gordito, me gusta picar un poco de cada lugar, y así tomé cosas que incorporé a mi estética”. Tiene una imperiosa necesidad de estar creando todo el tiempo y le entusiasma pintar en la calle para hablar y conocer la gente de su barrio.

 
¿Cuál es la temática que atraviesa tus trabajos?
Que la comunidad sea protagonista de su propia historia. Ponemos mucho énfasis en la participación del otro sobre el proceso creativo y el trabajo de la imagen. Cuando hicimos Garabateando Buenos Aires con Metejón Popular, por ejemplo, agarraron a un rocho y lo cagaron a palos. Entonces, un vecino nos propone “ojo por ojo y el mundo acabará ciego”, una frase de Gandhi. Otro nos tiró “si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir”. La busqué y es una frase popular que se vio en movilizaciones del 2001, en España con los indignados, en Grecia. Trabajo con aerosol porque es una herramienta vertiginosa, rápida, de color brillante y llamativo, que despierta la imaginación.

¿Por qué elegís el sur de la ciudad para dejar tu huella?
El sur tiene su ritmo e identidad, y el mural rompe la monotonía del espacio público, interviene de manera distinta y cambia la referencia de los habitantes. El arte se involucra, es parte de la política, y esa concepción me obliga, intuitivamente, a moverme entre los márgenes de la sociedad. Tenemos un montón de buenos artistas y lamentablemente triunfan más rápido en el norte porque la mayoría de nosotros no tenemos plata, vamos a pérdida y trabajamos de otra cosa para mantener el ritmo de producción.
 
Impulso colectivo

De Metejón Popular participan filósofos, músicos, clowns, diseñadores, directores de cine y pintores que experimentan un estilo cirquero. “Nos acompañamos cada vez que los artistas se presentan y armamos proyectos en común tres o cuatro veces por año”, explica Santiago. El impacto territorial que proponemos es transformar cómo se habita en la ciudad. Buscamos superar las fantasías del pasado que proyectan sobre nosotros la imagen de un mundo-mercado habitado por vecinos-individuos que luchan por sobrevivir.

¿Qué te motivó a participar de Metejón Popular?
Lo armamos como necesidad de un espacio artístico y nos juntamos para potenciarnos. El intercambio entre artistas, ver al otro trabajar, trabajar en conjunto con otros. Los proyectos colectivos son un quilombo porque ponerse un montón de personas de acuerdo es difícil, pero tienen algo que no tienen los proyectos individuales y es compartir el disfrute con el otro.

¿De qué se trata el proyecto que trabajas con UTE?
Frentes por la Escuela Pública está destinado a los pibes, con participación de los profes y maestros. El mural trae un registro gráfico y refuerza lo que ya vienen trabajando, para que el proceso de enseñanza aprendizaje quede grabado en la memoria colectiva. El resultado modifica a la escuela, no sólo en lo decorativo. Los pibes aprenden a trabajar en equipo y que un trabajo tiene distintos momentos. Se re copan, se concentran y encontramos artistas increíbles. Una lástima que el Gobierno de la Ciudad se empeña en desfinanciar la escuela pública porque hay mucho potencial para el futuro.
 
¿Cómo habitan en vos la docencia y el arte?
En los dos oficios encuentro un alto grado de adrenalina. La diferencia es que el trabajo del docente se vuelve cíclico y, a veces, excesivamente planificado. Eso aniquila la creatividad y la posibilidad de sorpresa. Como artista, hay cosas que aparecen en el proceso e improviso porque el contexto me atraviesa. Genera mucha tensión si salir o no del libreto, pero me permito probar qué pasa.
 

 

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