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miércoles 21, diciembre de 2016

Rescatando a Vicente Walter

Entre las décadas del 70 y el 90, realizó innumerables murales de altorrelieve en los frentes de casas, comercios y cantinas de La Boca, que perduran hasta hoy. Pero el abandono va ganando la pulseada. Para que esto no suceda, un grupo de artistas y vecinos del barrio decidieron visibilizar su obra y rescatarlo del olvido. Por Leandro Vesco 

Rescatando a Vicente Walter

 Vicente Walter forma parte de una estirpe de legendarios vecinos de La Boca que ya no nacen, fue un albañil artista, de la misma manera que los primeros genoveses venían al barrio para trabajar de carbonarios y a la noche se hacían un tiempo para leer y formarse, Walter llegó de Mataderos un día con el Carnaval y jamás pudo desprenderse del hechizo boquense. Dueño de un estilo escultórico que no se volvió a repetir, cambiaba obras por comida. Se calcula que dejó alrededor de 400 obras pero el inmenso trabajo de Vicente Walter se pierde en un olvido que lastima la memoria de un grande de nuestro barrio. Un Colectivo de vecinos quiere rescatar su obra y organizaron una jornada de puesta en valor de unos de sus murales más emblemáticos.

 
“Hay algo de su espíritu que se mezcló en el barrio. Algo difícil de definir, pero hace dos años que comenzamos a trabajar en el rescate de su obra y nos encontramos que muchos vecinos lo conocieron y lo recuerdan como un laburante y un hombre siempre dispuesto a dar una mano, que cambiaba su obra por comida”. Alejandra Fenochio es una de las responsables del Colectivo La Vicente Walter, que el sábado 3 de diciembre hizo una jornada de puesta en valor y difusión de la obra de este artista que dejó su huella en las paredes de todo el barrio. El frontispicio del viejo boliche La Barca de Bachicha (Avenida Almirante Brown y Pedro de Mendoza) tiene una de las creaciones más importantes de Vicente, pero su estado evidencia el abandono en el que se halla su obra, y el poco interés oficial por revalorizar un creador que fue el último exponente de una generación que terminó de completar el gen boquense que unió arte, trabajo y filantropía.
 
“Tardo mucho más para concebir una obra que para realizarla. En realidad, ya la tengo adentro al empuñar los pinceles, y tal vez por eso ejecuto tan rápidamente”, afirmaba Quinquela Martín, acaso en esta misma línea de trabajo se identificaba Vicente Walter. “No podemos saber cuántas obras hay de él porque además trabajó dentro de edificios y casas”. Alrededor de 400 es el número que La Vicente Walter estima que existen en La Boca. Las más conocidas las podemos encontrar en el Bar La Perla, los angelitos del Samovar, en la ex camionera Beraldi, sobre las viejas cantinas de la calle Necochea y en docenas de rincones por donde Walter fue dejándonos huellas de una obra que quiso retratar la vida del barrio en los años en los que aún estaba la Escuela de Pintores de Caminito, donde él intentó entrar, pero era claro: su sensibilidad lo acercó al pueblo, fueron sus altorrelieves los que formaron el espíritu de las cantinas de La Boca, él era pueblo y aquellos pintores ya estaban contaminados con las luminarias de los billetes de países lejanos que los turistas dejaban los fines de semana en esa cortada que ha vuelto demasiado famoso a un barrio que nació con el polvo del carbón y el chaperío genovés.
 
“No somos pioneros en querer recuperar la obra de Vicente, otros lo han hecho pero no han terminado. Lo nuestro es más un homenaje, vamos a desmalezar el mural que está en lo que fue el comedor La Barca de Bachicha, hemos hecho un mapa con sus obras más importantes. Queremos que se vea su obra y se recupere. Sabemos que en la cantina del Club Boca Juniors en los años 90 tiraron abajo dos murales de él. Me mata el corazón que destruyan su obra”, reflexiona Fenochio. La acción que llevaron a cabo fue más que un homenaje, se intentó dar aviso en el barrio que es urgente que la obra de Vicente Walter se revalorice en un tiempo en donde el desarrollo inmobiliario está llegando con aires demasiado fuertes. Qué puede impedir a un constructor no tirar abajo un friso de un artista que ni siquiera es reconocido por el barrio en el que dejó todo. “Lo que pretendemos es que desde el Estado se cuide la obra de Vicente y por lo menos se conserven las obras que han quedado y que se haga un recorrido por el barrio a través de sus obras, eso ya sería un rescate de su legado al barrio que es enorme”, sugiere Alejandra.
 
Fabiana Valgiusti fue vecina y amiga de Vicente Walter, es integrante de este grupo de guardianes de la memoria de este artista tan querido. “Le gustaba mucho hablar, era un gran observador, y fundamentalmente muy sensible con la gente que lo rodeada”, este rasgo cruza la vida de Walter, le daba al arte la misma importancia que un trabajo de albañilería, era lo que sabía hacer y para lo que había venido a este mundo: manipular con sus manos elementos de creación. Se entiende también por qué en las cantinas está plasmada gran parte de su obra. Los amigos se enteraron de su muerte varios días después de que sucedió. Poca gente fue al velorio, el olvido parece marcar sus días en este rincón de la ciudad. Valgiusti habla de él como de alguien que no se ha ido, conserva algunas de sus herramientas y su gorra, con ellos iba a trabajar, a fabricar arte.
 
En La Boca el debate sobre qué clase de desarrollo artístico se quiere está en discusión. Desde el Gobierno de la Ciudad está claro cuál es la política que se pretende, imponer una idea propia de cuál es el arte boquense, para esto instrumenta una variada agenda de eventos en la Usina del Arte y en el Teatro de la Ribera, puede o no gustar, pero el foco está puesto en La Boca. Ahora bien: la rica historia de nuestro barrio no es tenida en cuenta, el olvido de la obra de Vicente Walter es un ejemplo de esa fría muralla que separa la política oficial de la dinámica cultural boquense. Carlo Pelella es uno de los artistas más emblemáticos y fecundos del barrio, quien tiene un taller a metros del mural intervenido de Vicente Walter, para él no es casual el olvido oficial de la obra del albañil artista: “El Estado se va a enfrentar con una realidad que no le interesa. Nosotros somos pueblo, nos hicimos de abajo, sin pretensiones, más allá del ego y la vanidad que todos tenemos. Vicente pasa desapercibido, y dejó mucho en el barrio. Prefieren traer artistas extranjeros que revalorizar los nuestros. Pero vamos a resistir, como Vicente Walter”.
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