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jueves 11, octubre de 2018

En blanco y negro

A partir de la edición de octubre, el periódico Sur Capitalino ya no lucirá en colores. Quienes nos siguen mes a mes, recordarán que en 2015, salíamos a las calles de Barracas y La Boca con 10 mil ejemplares de 20 páginas a cuatro colores. En el primer año del macrismo, nos redujimos a 16 páginas y 5 mil ejemplares. El año pasado ya no pudimos aguantar los costos y nos achicamos a 12 páginas manteniendo la tirada. El último mes, la imprenta aumentó un 76 por ciento. "Fue Macri quien lo hizo": el editorial de Horacio Spalletti, director de Sur Capitalino.

 

 

En blanco y negro

Muchos la recordarán como la campaña más bizarra de la política argentina, corría el año 1999 y se denominó “Menem lo hizo”. Allí, el pre candidato Carlos Saúl Menem se atribuía una infinidad de hechos no solo de dudosa autoría, sino también de incierta ejecución. La estética mesiánica del spot publicitario lo tenía como protagonista de todos los “logros” producidos en el país. Finalmente, la campaña orquestada para su postulación no prosperó y no se pudo presentar a esa elección que catapultó a la Alianza con las figuras de De la Rúa y “Chacho” Álvarez al poder.

 
Hoy suena, el mismísimo Menem también, lejano y anecdótico, pero en cambio son de asfixiante actualidad las políticas del gobierno macrista que se quieren hacer pasar por verdaderos triunfos. Así como el caudillo riojano se adjudicaba dudosos logros de dudosa autoría, el actual gobierno se otorga el título de ser un eximio piloto de tormentas, sin hacerse cargo de que él mismo generó las condiciones climáticas y las continúa forjando para sufrimiento de las capas media y baja de la sociedad. Varios puntos los unen, incluso el ideológico que no tendría por qué ser un problema. El inconveniente mayor radica en que a la hora de decir la verdad no sinceraron sus pensamientos. Del “si hubiera dicho lo que pensaba no me votaba nadie” atribuido a la filosofía y ética menemista, al “¿Daniel, en que te has transformado”? como defensa ante las críticas que le realizara su contrincante Scioli en la campaña presidencial de 2015, pasó muy poco tiempo para que se demostraran como ciertas. Así como fue interminable la lista de empresas privatizadas, sin previo aviso, durante la gestión menemista; hoy, hay una catarata de medidas en contra de los sectores más vulnerables, cuando se había prometido exactamente lo contrario.
 
Pobreza cero, cacareó, mientras la aumenta año a año. Crear trabajo cuidando los que tenemos, aseguró, mientras van cayendo una tras otra las pymes y los puestos de los asalariados. Expandir la economía, no ajustar ni devaluar, no aumentar las tarifas, no habrá más impuesto a las ganancias para los trabajadores. La lista continúa y deja ver que a cada una de esas propuestas de campañas le aplicó políticas contrarias.
 
Para no contar solo las pálidas, aquí van las buenas: al otro día de asumir quitó las retenciones al campo y a las mineras, y las medidas económicas llevadas a cabo tuvieron como beneficiarios a los grandes jugadores de la timba financiera.
 
El accionar con respecto a los medios de comunicación fue implacable desde el primer día, la reducción de pautas publicitarias, o el imposible acceso a ellas, más la persecución a periodistas de medios privados o del Estado, han hecho que sea difícil encontrar medios críticos con la gestión. Tanto por coincidir con sus políticas, o a fuerza de abultadas publicidades, el blindaje funciona a la perfección y los escasos medios críticos a las actuales medidas políticas y económicas contamos cada vez con menos recursos para visibilizar la información.
 
Al igual que muchas pymes y comerciantes desde 2015 a esta parte lo único que hemos podido hacer es achicarnos para poder continuar llevando Sur al barrio. A fines del gobierno kirchnerista – en plena crisis, según nos venimos a enterar por los dichos de los actuales gobernantes- salíamos a las calles de Barracas y La Boca con 10 mil ejemplares de 20 páginas a cuatro colores. En el primer año del macrismo, nos redujimos a 16 páginas y 5 mil ejemplares. El año pasado ya no pudimos aguantar los costos y nos achicamos a 12 páginas manteniendo la tirada.
 
El mes pasado, al entrar a la rotativa, nos encontramos con un aumento del 76 por ciento –de más está decir que a lo largo del año ya habíamos sufridos varios incrementos-. La palabra de la imprenta fue implacable “el papel, la electricidad y tinta son costos en dólares que ya no podemos absorber más”.
 
Otra vez volvemos al blanco y negro, parafraseando la campaña de 1999, pero esta vez con hechos tan reales como sufribles: Fue Macri quien lo hizo, esperemos sea por poco tiempo.
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