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martes 16, abril de 2019

Discriminación y maltrato

La presidenta de la Junta Comunal N° 4, Carolina Romero, fue denunciada en la Justicia por agredir a una niña de 14 años, hija de una vendedora ambulante, a quien insultó y le dijo que se vuelva a su país. No es la primera vez que la comunera tiene expresiones xenófobas contra inmigrantes que, al igual que ella, vinieron a vivir a la Argentina. Sur Capitalino accedió a otras denuncias en el INADI y al listado de familiares directos a quienes contrató en la Comuna cuando asumió. Por Martina Noailles 

Discriminacin y maltrato

“Peruana de mierda, vuélvanse a su país”. Los gritos xenófobos se sumaron a la violencia física. Y lo que empezó como un operativo de Espacio Público, terminó en agresión contra una nena de 14 años. La denunciada: Gladys Carolina Romero Cristaldo, presidenta de la Junta de la Comuna 4, quien llegó a ocupar un lugar como candidata a comunera en la lista de Gabriela Michetti, a partir de su militancia en la Asociación de Mujeres Paraguayas, país donde nació.

 
Todo ocurrió el sábado 23 de marzo en la placita Traful de Pompeya. Y quedó filmado. La referente de Cambiemos se unió a un grupo de inspectores y, según se ve en las imágenes, forcejeó, quitó la mercadería y sacó con su propia fuerza a vendedores ambulantes. “Yo tengo un changuito con una parrilla donde vendo ropa de chicos frente a la iglesia. Ella vino con tres policías y me sacaron todo. Mi hija lloraba y gritaba: ‘Mi mamá no roba, trabaja para mantenerme’. Después, cuando ya nos estábamos yendo del lugar, la inspectora Romero agarró fuerte a mi hija del brazo, le dio una patada y una piña”. La que habla es Hilda, peruana, quien desde hace 9 años vive en la Argentina. Todos los días cruza el Riachuelo desde El Pueblito, un barrio humilde de Lanús, para revender ropa que compra en La Salada.
 
Dos días después del operativo en Pompeya –que, además, terminó con tres personas detenidas, un vendedor y dos transeúntes que intervinieron ante la violencia-, Hilda decidió hacer la denuncia en la Fiscalía 30 de la Ciudad donde se abrió una causa por “Lesiones leves” contra la jefa de la comuna. Tras el secuestro de la mercadería, Hilda no tiene qué vender y debe 11 mil pesos (dos meses) de alquiler de la pieza. 
Los actos de violencia y discriminación que Romero encabezó semanas atrás, generaron que el bloque de comuneros de Unión Ciudadana exija su renuncia como así también un pedido de interpelación ante la Legislatura porteña de parte de la comunera Victoria Colombo (ver recuadro Pedido de renuncia e interpelación).
 
Pero no son los primeros. Carolina Romero carga con un historial de denuncias, no sólo por maltrato sino por sus dichos xenófobos, moneda corriente según relatan quienes la conocen.
En mayo del año pasado, tuvo un cruce por redes sociales con Marcelo Cáceres, apoderado de Patria Grande Villa 21. La discusión se había generado cuando Cáceres criticó a la Junta comunal: “No se olviden que Villa 21 pertenece a la comuna”, dijo; lo que generó una increíble respuesta de Romero quien, en guaraní, le espetó: “Si no te gusta la Argentina de Macri, volvete a tu país”. Lo paradójico es que el lugar a donde lo mandó, es el mismo en donde Romero nació.
 
En septiembre del año pasado, también en su Facebook, Romero publicó la noticia sobre la condena a los prefectos que torturaron a dos jóvenes de la villa 21 miembros de la organización La Garganta Poderosa. El posteo lo acompañó con un comentario que estigmatiza a los vecinos más pobres de la comuna que preside: “Socorro, y los chorros para cuando???”, dijo Romero, habilitando a que otras personas postearan en su muro sus deseos de fusilamiento de los dos adolescentes “por el bien de la humanidad y para que haya menos lacras”.
 
Negro y puta
El trato de Romero dentro de las oficinas de la Comuna no parece tener muchos más filtros. Consultados por Sur Capitalino, varios trabajadores coinciden, no sin temor: “Siempre nos hostiga, nos trata de mal modo y amenaza a todo el personal”.  De hecho, en el Facebook de un autodenominado “Armando Esteban Quito” hay varios posteos firmados por “empleados maltratados” en el que exigen “Basta de violencia verbal y física a los laburantes de la Comuna 4” y “Basta de acoso y dictadura laboral”. Los textos fueron subidos a la red social el 18 de junio de 2018, días después de un episodio que terminó con una denuncia en la Comisaría 34 –caratulada como “delito contra el honor”- y una presentación en el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) y en la Defensoría del Pueblo.
 
Fue el 1° de junio del año pasado, cuando Romero irrumpió en una asamblea de trabajadores que se realizaba en el hall de la sede de Pompeya a raíz del despido de una empleada y un empleado de la Comuna. Según la denuncia 17999/18 a la que tuvo acceso Sur Capitalino, Romero increpó al representante del gremio de Sutecba:
 
-          ¿Usted quién es? –le dijo la presidenta comunal al delegado, desde la escalera que lleva a su oficina.
-          Soy Marcelo Kairús, representante gremial…
-          A usted no lo conoce nadie –lo interrumpió.
-          No es problema suyo, yo vengo a defender a los compañeros que trabajan acá. Vaya que nosotros vamos a hacer la asamblea –le respondió Kairús
-          ¿Qué me dijo, negro de mierda?
 
Pero a Romero no le alcanzó con el insulto. Minutos después, frente a toda la asamblea, dijo que “iba a rajar a quien quisiera” señalando a los dos trabajadores que terminaron despedidos. Cuando la mujer le preguntó por qué la despedía, le respondió: “por puta”.
 
La nueva presidenta
Gladys Carolina Romero Cristaldo llegó a ser la presidenta de la Comuna 4 en diciembre de 2017 cuando el larretista Jorge Apreda ganó una banca en la Legislatura porteña. Su ida generó una vacante, que ocupó Gorza, hombre de confianza de Apreda y el siguiente en la lista del PRO. Pero además, Apreda dejó vacante el cargo de jefe comunal. Así fue como Romero, quien había llegado a la comuna de la mano de Gabriela Michetti, logró el ascenso y se convirtió en presidenta.
 
Así lo recuerda la propia Romero en una entrevista que dio a Diario Popular a poco de asumir: “Empecé en la política en el 2005 y más precisamente en el partido cuando todavía no era el PRO. En mi caso, me dedicaba a un segmento especial porque soy paraguaya. En aquel entonces ayudaba en los temas de la gente de mi país que viven en la Argentina. Unos años más tarde, en el 2015, mi referente Rodrigo Herrera Bravo, es quien me propone ser comunera. La verdad al principio no me gustaba la idea. En la política se gasta plata en la militancia, no es que tenés todo a tu disposición como muchos suponen. Al final, accedí e ingresé en la lista de Gabriela Michetti. En mi caso era la tercera de la lista comunal. Después la persona que estaba en el puesto dos tuvo un problema con la dirección (N.R. vivía fuera de la Comuna) y así llegué a estar segunda. Por supuesto, que las cosas en la vida pasan por algo, según creo”.
 
Sin embargo, consultado por Sur Capitalino, el ex legislador y ahora secretario ejecutivo del Consejo Económico y Social de la Ciudad, Herrera Bravo, se desligó de Romero: “En enero del 2013 me fui del Gobierno y en agosto de ese año, del partido. Por lo tanto, yo no pude haber intervenido en su postulación”.
 
Como relata la presidenta de la Junta comunal, sus primeros pasos en la militancia los dio en 2005 en la Asociación Mutual de Mujeres Paraguayas Organizadas, de donde llegó a ser su principal referente. Como tal, formó parte del consejo consultivo de SOS Discriminación, Asociación Internacional, que presidía Víctor Ramos. La página web de esta asociación muestra actividad aproximadamente hasta 2010, e incluye noticias sobre actos discriminatorios y xenófobos contra inmigrantes latinoamericanos que residen en Argentina.
 
Sin temor a equivocarnos, podríamos imaginar que, si esa web hubiera seguido activa, hoy podría estar replicando esta noticia, no?
 
 
La familia es lo primero
Cuando Romero se hizo cargo de la Junta Comunal en diciembre de 2017 enseguida pensó en rodearse de los suyos. Bien suyos. Así fue que sin perder tiempo, el 1° de febrero de 2018 contrató a varios de sus familiares. Las resoluciones (9.097.942 y 10.692.109) fueron publicadas en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires N° 5369 del 9 de mayo de 2018. En ellas, la flamante presidenta autoriza la contratación de diferentes personas entre quienes se encuentran: sus hijos Juan Manuel Aleman Romero, José Ignacio Barreiro Romero y María Paula Berreiro Romero; su pareja Rubén David Román Baéz (según su Fb “en una relación con Carolina Romero”, desde el 21 de abril de 2014); su yerno Alan Ezequiel Pardo; su sobrino Sebastián Romero; y otras tres mujeres que serían primas y ahijada. Los montos de sus salarios mensuales van desde los 15 mil a los 25 mil pesos y sus funciones –siempre según el Boletín Oficial- se distribuyen en atención al público, administración y relevamiento.
 
 
 
Pedido de renuncia e interpelación
En la última reunión de comuneros, el 27 de marzo pasado, la comunera Victoria Colombo hizo un planteo formal exigiéndole a Carolina Romero que dé explicaciones sobre la manera en la que se manejó en la plaza Traful y qué protocolo de intervenciones públicas utilizó.
 
En el mismo encuentro, según consta en el acta, el comunero de Cambiemos, Roberto Gorza, también le pidió a la presidenta de la Junta que informe sobre lo acontecido el 23 de marzo con vendedores ambulantes de Pompeya.
 
En la misma semana, el bloque de comuneros de Unión Ciudadana difundió un comunicado titulado “Repudiamos la violencia y la xenofobia de la presidenta de la Junta Comunal N° 4”. Allí señalan: “El desprecio por la participación y la democracia lleva a juntistas comunales a reducirse a agentes represivos de un desorden policial” y luego concluyen, “estas modalidades violentas y racistas de ejercer la función pública son inaceptables en cualquier término. Desde el bloque de comuneros de Unidad Ciudadana exigimos su inmediata renuncia y explicaciones públicas de parte de su partido político”.
Además, Colombo presentó en la Legislatura un proyecto para que se interpele a Romero por los hechos de Pompeya: “Espacio Público y la presidenta de la Junta Comunal 4 actuaron con violencia, discrecionalidad, de manera desproporcionada y discriminatoria. Estos hechos, en el marco de un contexto pacífico remiten a un accionar más propios de contextos autoritarios que democráticos. Es preocupante que los ciudadanos y ciudadanas porteños vean vulnerados sus derechos por quienes los deben representar”, señaló la comunera.    
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