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martes 15, octubre de 2019

El que busca ¿encuentra?

La Ciudad presenta un gran déficit de sanitarios de libre acceso. Pero esta situación empeora aún más en los barrios del sur: no hay ningún baño público en toda la Comuna 4. Los de plaza Colombia quedaron sepultados por los juegos aeróbicos y en el Parque Lezama están inhabilitados. Por Mateo Lazcano

 

El que busca encuentra?

En la plaza Colombia de Barracas es posible sentarse en bancos de madera, mesas de cemento o sobre el propio pasto a pasar la tarde. Si se va con un fin recreativo, hay dos espacios de juegos para niños bien conservados y enrejados. Aquellos que concurran con la intención de hacer deporte, encontrarán una posta aeróbica con aparatos y una estación para retirar las bicicletas. El espacio también lo completan una fuente de agua y un punto de reciclado. Sin embargo, si uno de sus visitantes o transeúntes casuales siente la necesidad fisiológica primaria deberá ir a otro lado: no hay ningún tipo de baños en toda la superficie.

 
Esta complicación no es exclusiva de la plaza Colombia, sino que es recurrente en toda la Comuna 4. En los 21,4 km2 que tiene esta jurisdicción porteña no existe ningún tipo de baños públicos, un déficit que es propio de toda la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.? En toda la superficie de la capital hay solamente 32 espacios de este tipo, de los cuales 7 se encuentran inhabilitados.
 
De esta manera, Buenos Aires ofrece a sus habitantes un baño público cada 110.000 habitantes, cifra que resulta aún más impactante si además se suma la cantidad de personas que en cada día hábil pasa la jornada laboral en este territorio. La carencia de este servicio trae aparejado un escenario antihigiénico, desagradable e incluso poco sanitario: no es difícil observar a distintas personas, sobre todo hombres, orinar al lado de árboles o edificios.
 
A nivel legislativo, la Ciudad cuenta con una ley (la 6.107), que establece la creación de baños de uso público en aquellos parques que posean como mínimo 3 hectáreas de superficie. Sin embargo, al mismo tiempo la normativa es ambigua, ya que sugiere que se tenga en cuenta el radio de influencia, densidad de población que los utilizaría, o la presencia de circuitos deportivos en el espacio verde en cuestión.
 
Ante esta situación, durante el año 2019 solamente se construyeron dos baños públicos en Buenos Aires. Fue en el recientemente creado Paseo de la Costanera, en un extremo del Aeroparque Metropolitano. El déficit sanitario resulta aún más grave si se considera que la mitad de los espacios que están operativos se encuentran en dos lugares: el Parque 3 de febrero de Palermo con 7 y el Parque Sarmiento de Saavedra con 6.
 
La Comuna 4, por su parte, tiene su único baño en el Parque Lezama, aunque es uno de los inhabilitados. Luego, los tres más cercanos se encuentran en la Reserva Ecológica Costanera Sur o el Parque Centenario. La Plaza Colombia, de Montes de Oca y Brandsen era una de las “privilegiadas”, pero luego de las obras llevadas a cabo años atrás en el lugar, los sanitarios subterráneos se suprimieron.
 
Consultados ante esta decisión, fuentes del Ministerio de Medio Ambiente y Espacio Público porteño destacaron que las plazas de este tipo no están dentro de su ámbito de operación, sino que son de competencia comunal. En una recorrida durante una tarde en el comienzo de la primavera, este periódico constató que los usuarios desean que haya baños, pero al mismo tiempo se muestran escépticos de que se mantengan en buen estado.
 
“Sería buena idea, pero con la falta de respeto que hay en Argentina y lo sucios que somos, no tendrían futuro”, reconoció Marcelo Iglesias. Martín Pereiro, en tanto, remarcó la necesidad de implementar una medida así. “Si venimos a pasar un rato largo, tengo que llevar a mi hijo a la confitería de la vuelta a que orine”, comentó. Más cercana a la primera impresión, Estela, de edad anciana, enfatizó que, de haber baños habilitados, debería disponerse de personal para que “cada dos personas, entre a limpiar”, y valoró que eso sucede en la Costanera de Vicente López.
 
Miguel Ramírez, por su parte, comparó la carencia de baños en Buenos Aires con lo que él mismo observó en la ciudad brasileña de Uruguaiana. “Era la década de 1980 y ya había en el centro de una plaza de barrio un sanitario de mujeres y uno de hombres. ¿Cómo puede ser que acá no pueda hacerse algo así?”, se preguntó.
 
Esta realidad provocó que “los sanitarios públicos de facto” en Buenos Aires pasen a ser los de bares, restaurantes y casas de comidas rápidas. Al respecto existe una ordenanza porteña, la 46.798, que exige a todos estos locales que permitan el ingreso a sus baños de cualquier ciudadano. No obstante, su aplicación no es controlada y son muchos los locales que impiden ingresar si no sos cliente, comprás o consumís en el lugar.
 
Las casas de comidas rápidas, en ese sentido, comenzaron a aplicar durante estos dos últimos años un sistema de contraseña para evitar el acceso a cualquier persona que no haya consumido. De esta manera, junto al ticket de compra se entrega un código, que deberá ser colocado en la botonera instalada para tal fin.
 
A pocos metros de la plaza Colombia, Alejandro, empleado de la pizzería “Los campeones”, reconoció que mucha gente ingresa al local para ir al baño. Su política es no impedirlo, debido a que “muchos son clientes”.
 
Mientras esta problemática no sea resuelta, vecinos o visitantes casuales de este o cualquier espacio público de la Comuna 4 podrán realizar muchas actividades, salvo encontrar un baño donde hacer sus necesidades.
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