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jueves 14, enero de 2010

Salud mental, una prioridad no tan urgente

Los futuros presidentes de las comisiones de Salud y Seguimiento de la Ley de Salud Mental de la Legislatura Porteña, Jorge Selser  y María Elena Naddeo recorrieron el hospital de Psicopatología Infanto-Juvenil Tobar García y comprobaron el abandono de las obras de remodelación.
 

Los legisladores porteños Jorge Selser, del Movimiento Proyecto Sur y María Elena Naddeo, de Diálogo por Buenos Aires,  recorrieron el martes pasado las instalaciones del hospital junto a médicos y trabajadores de la salud para comprobar el estado de las obras iniciadas hace tres años y medio.

Luego de la recorrida, los funcionarios denunciaron que las tareas de remodelación, cuya ejecución había sido prevista en un año y medio, continúan inconclusas. “Se aduce que es por falta de presupuesto cuando la obra ya fue licitada”,subrayó la diputada Naddeo, quien explicó que “al estar la mitad del edificio paralizado hay hacinamiento de equipos, personal y pacientes”.

Ante esta situación sostuvo que van a reclamar “la reapertura de la obra y la asignación de los 85 puestos de trabajo que están pedidos. La atención de los chicos y el derecho a la salud están encima de cualquier tensión política".

Además de la paralización de las tareas de refacción, Selser advirtió  "deficiencias edilicias en cocina, lavadero y áreas de mantenimiento que significan peligros para el personal por la presencia de caños de gas y cables expuestos, pisos rotos" y "zonas anegadas en los jardines y áreas recreativas de los pacientes, que constituyen verdaderos criaderos de mosquitos".

El  servicio médico denunció que en el área de Psiquiatría y Psicofarmacología faltan computadoras, no hay sistema y que un obrador totalmente parado ocupa el parque del Hospital y quita espacio de recreación para los chicos internados.

Otras de las irregularidades relevadas por los trabajadores fueron: el deterioro del sector de juegos que se encuentra prácticamente inutilizado, hay rampas en altura sin baranda y  la puerta de emergencia no es la adecuada.

También hay problemas con la medicación, algunas de las drogas utilizadas no causan ningún efecto en los pacientes.  Faltan camas y hay dificultades con las derivaciones, ya que,  no hay hogares adecuados para albergar a niños y niñas con problemas específicos y algunos reingresan porque no los pueden contener en los otros centros.