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lunes 12, abril de 2010

Quinquela ya tiene su escultura

La escultura está ubicada en Pedro de Mendoza 1855,  el corazón del barrio que inspiró sus lienzos y al que Benito Quinquela Martín le regaló el color. Con motivo de los 120 años de su nacimiento, el artista Antonio Oriana inmortalizó al célebre pintor con mameluco, espátula en mano y la mirada pérdida por siempre en las calles de La Boca.
 

El acto de inauguración se realizó el sábado 10 de abril y contó con la presencia del diputado Martín Borrelli, impulsor de la iniciativa en la Legislatura porteña, los ministros de Espacio Público Diego Santilli y de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi. También estuvieron presentes el presidente de la Comisión de Cultura de la Legislatura, diputado Raúl Puy y el legislador socialista Julián D´angelo.

La obra del artista plástico Antonio Oriana fue patrocinada por el Museo Maguncia, a cargo de Walter Santoro y la empresa Redimat que debieron desembolsar unos 250 mil pesos para la confección de la escultura de yeso de 900 kilos y 4.6 metros de altura ubicada en Pedro de Mendoza 1855.

Luego del corte de cintas, se desarrollo un festival cultural con orquestas de tango, folcklore y la participación de una murga.
Como parte de la celebración, el Museo Maguncia presentó una retrospectiva del maestro con más de 200 fotografías, la colección de aguafuertes, dibujos y dos murales que describen su vida y obra.

"Cuanto hice y cuanto conseguí, a mi barrio se lo debo. Por eso mis donaciones no las considero tales, sino como devoluciones", la frase del propio Quinquela que se utilizó como epígrafe del monumento al hombre que se convirtió en símbolo del barrio.

Con su mameluco y su espatula de obrero,  Oriana trató de reflejar al artista y al hombre que supo aunar el arte con el compromiso político y social.  El pequeño Quinquela fue abandonado en la “Casa de los Expósitos” y lo adoptó un matrimonio integrado por una argentina analfabeta y un carbonero italiano. De chico, trabajó junto a su padre hombreando bolsas de carbón en el puerto y en sus ratos libres los restos de carbón  le sirivieron para darle forma  a sus primeras expresiones artísticas. Su obra arranca en blanco y negro con carbonillas y claroscuros, recién con los años explotará la potencialidad del color.

Su vida y su obra estuvo atravesada por el compromiso con el barrio que lo vio nacer, fundó las bases para la construcción de escuelas: Escuela Museo de Bellas Artes, Pedro de Mendoza, la Escuela de Artes Graficas y el jardin de infantes, fortaleció la niñez con un  lactario, el Instituto Odontológico Infantil y promovió la cultura con el Complejo cultural educativo Teatro de la Ribera y el Museo de Bellas Artes de Artistas Argentinos, primero y único en su clase a nivel mundial.