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miércoles 21, septiembre de 2011

Barrios escondidos

El Programa de Apoyo a la Escolaridad presentó una muestra de fotografía en el Comedor Los Pibes. Las imágenes fueron tomadas por los chicos que semana a semana asisten al taller.

Barrios escondidos

Detenerse. Mirar. Descubrir. Parar. Conocer. Disfrutar. Frenar. Observar. Asombrarse. Encontrar. Apreciar. Con estas consignas en el bolsillo y sus miradas detrás de un lente fotográfico, unos quince chicos de entre 9 y 15 años salieron a recorrer La Boca. Así, desde lo alto de un puente o acostados sobre el pasto de cara al cielo, tomaron las imágenes que forman parte de la muestra “Descubrir barrios escondidos”.

La exposición, que puede visitarse hasta el 22 de septiembre en la Organización Los Pibes, es el resultado de un trabajo de meses entre los docentes y los chicos que asisten al apoyo escolar que depende del Ministerio de Educación porteño. “El programa funciona sobre dos ejes: el apoyo escolar y un proyecto en paralelo que, según la edad, puede ser desde el armado de un cancionero hasta esta muestra de fotografía”, relata entre abrazos la “seño” Angeles Larcade Posse. Detrás, las paredes del primer piso de Suárez 421 lucen decenas de imágenes, con título pero sin nombre. Es que el trabajo, destacan, fue colectivo.


“Lo que más me gustó fue ir al Parque Lezama, nos divertimos mucho”, dice, algo tímida, Luz, de 13 años, alumna de la Escuela Quinquela. Gisela, de 10, coincide. Además de diferentes y originales miradas sobre el parque, la muestra incluye fotos de murales del barrio, de las vías, de Caminito y del Riachuelo. Allí, los chicos se detuvieron sobre el puente Avellaneda y los boteros que reman de orilla a orilla para trasladar a los vecinos que, como Luz y Gisela, cruzan de Isla Maciel a La Boca para ir al colegio o a apoyo escolar.


La exposición también guardó un espacio a la memoria: con la foto del banco de Suárez y Almirante Brown, dieron su homenaje a los seis chicos que murieron en el incendio de enero de 2009. Los más grandes de aquellas pequeñas víctimas eran sus compañeros de apoyo escolar.