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sábado 11, noviembre de 2017

La vuelta de la vida

Los alumnos de 5º y 6º año de la escuela técnica Beltrán, de Barracas, crearon una calesita para personas con discapacidad motriz. El prototipo, que comenzó a construirse hace 3 años, participará de la Competencia Nacional de Ciencias. Por Pedro Benítez

La vuelta de la vida

 La escuela técnica N° 10  Fray Luis Beltrán participará en la Competencia Nacional de Ciencias, que se realizará el fin de semana del 17 al 20 de noviembre en el predio de Tecnópolis. Cada provincia presenta 30 prototipos entre los distintos secundarios técnicos del país y la escuela de Barracas, presentara su proyecto “Calesa, la vuelta de la vida”.

 
El prototipo, que se inició en el 2014, nació de la consigna de los profesores Pedro Susino y Ricardo Melo de que hicieran un proyecto solidario. Entonces, los alumnos de 5° y 6° decidieron hacer una calesita para chicos que se trasladan en silla de ruedas.
 
“Veíamos que existían calesitas ya en las plazas públicas, pero se rompían fácilmente”, explicó el profesor Susino. El juego hecho por la escuela está formado con un eje de caja reductora montado sobre un rodamiento, que logra que el esfuerzo sea el mínimo para su funcionamiento.
 
Joanna Cabrera, profesora de mecánica, explicó que “la idea central es que el chico con discapacidad reducida pueda disfrutar como cualquier otro chico, ya que no necesita de que alguien lo esté sujetando, él mismo puede hacer girar la calesita”.
 
En los casi tres años que llevó el proyecto, no se imaginaron cómo iba a ser el prototipo final. Lautaro de 6° explicó que “fue a prueba y error, investigamos mucho. A medida que se realizaban las pruebas salían nuevas ideas, le agregamos dos juegos de pedales, uno para pies y otro para manos, según qué parte del cuerpo tengan inmóvil. Esto permite que el chico realice ejercicios mientras juega. También para las personas con síndrome de down, que en su mayoría les cuesta hacer actividades físicas”. La calesita, además, se puede utilizar en centros de rehabilitación, para personas mayores.
 
Algo fundamental que acompaña al proyecto es el sistema de pedagogía del colegio. “Los alumnos aprenden la especificidad de la escuela, que es la mecánica, con las herramientas y materiales del establecimiento. Aplican los conocimientos que se enseñan en las distintas clases. También para participar deben tener un buen promedio y no descuidar las materias que cursan. Ya que la mayoría de los alumnos que participaron lo hicieron fuera de su horario de cursada. Y lo hacen con ganas, con voluntad y verdadero compromiso”, contó la encargada del proyecto.
 
En la calesita trabajaron más de 30 personas, entre docentes y alumnos. Distintos participantes le dedicaron entre dos y cuatros horas por día desde que se inició el proyecto. Hubo chicos que ya egresaron pero dejaron su grano de arena. “Cada alumno participó con lo que sabe, uno busca información, otro dibuja, otro elige los materiales más económicos. Y ellos son los encargados de solucionar los problemas, nosotros sólo los guiamos”, comentó Joanna.
 
“Lo que más nos despierta es el interés por ayudar al otro con algo que nosotros sabemos hacer. Algo que podemos realizar con nuestras manos. Pasar el día de mañana por una plaza y ver nuestro proyecto en beneficio de niños jugando”, relató con emoción Ulises López de 20 años.
 
“Lo que me motiva es que si quedamos entre los dos finalistas, podemos representar al país en la Feria Internacional que se llevará a cabo en Estados Unidos”, se entusiasmó Lautaro.
 
Lejos de las estigmatizaciones que hacen de la escuela pública muchos medios de comunicación masiva, compañerismo y solidaridad es lo que sobra en el colegio de Vieytes al 900.