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martes 23, octubre de 2018

En emergencia social

En el barrio de La Boca hay dos centros para gente en situación de calle. Uno de ellos, el Costanera Sur tiene 140 camas y es el único en toda la ciudad que recibe familias. El otro, con 50 lugares, a varones solos. Ambos están en pésimas condiciones. Así lo revela un informe de la Auditoría General porteña.

Por @mariasucarrat

En emergencia social

 Erica y sus cinco hijos, todos ellos escolarizados, pasan sus días en el parador de la Costanera Sur, el único lugar de la Ciudad de Buenos Aires que alberga a familias en situación de calle. Aunque las autoridades porteñas lo llaman Centros de Inclusión Primaria, está muy lejos de cumplir esa función. Si bien en los papeles, el Costanera “funciona como dispositivo en el que ingresa la familia como tal y comparte un espacio común durante el día con desayuno y cena, atención médica primaria, asistencia social inmediata, talleres de capacitación, actividades formativas y recretivas y tratamiento profesional orientado a la revinculación de las personas”, la trabajadora social y directora de la organización Ciudad sin techo Claudia Enrich asegura que es “de terror”. “Hace unos meses nada más, Erica, su compañero Daniel y sus cinco hijos fueron desalojados del Hotel Abril. Ese hotel, ubicado en Sáenz Peña y Pavón, está clausurado. Sin embargo, por no pagar en tiempo y forma el subsidio habitacional que reciben del Gobierno porteño y porque el hotel no le dio el recibo cuando correspondía, terminó siendo desalojada y llevada al Costanera Sur”, explica Enrich. Hoy la mujer y sus hijos viven por un lado y su marido por el otro. El Centro no admite hombres y la familia se desarmó. El Costanera Sur fue reinaugurado en 2009 por Mauricio Macri, todavía con bigote y por su ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal. Si bien los meses de septiembre y octubre fueron algo benévolos en lo que se refiere al clima, hubo varias denuncias graves por fallas en la calefacción y en la provisión de agua. El otro Centro de zona sur está en el barrio de La Boca y comparte las falencias con el de Costanera. Ubicado en Pedro de Mendoza 1357, es ahí donde Daniel, el marido de Érica y papá de sus cinco hijos, pasa algunas noches. El lugar recibe hombres solos que tengan o no algún tipo de discapacidad. Y no tantos porque espacio hay poco ya que apenas tiene 50 camas. Lejos de cumplir con los objetivos para lo que fueron creados, ambos dispositivos fueron protagonistas de un extenso informe realizado por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires. A las deficiencias alimentarias y de infraestructura, la falta de presupuesto y de personal especializado en materia psico-social para dar contención a familias que viven en la calle, se sumaron otras importantes falencias. Falta de profesionales para seguir a la población alojada, falta de un sistema de registro informático que permita obtener información para ese seguimiento, fichas de admisión que varían, legajos incompletos. La Auditoría también observó que no existe articulación formal con los ministerios y secretarías de Educación, Salud y Tercera Edad. También dio cuenta de graves problemas edilicios en relación con la calefacción y la protección. El informe habla de las deficiencias en el servicio de comida que no condicen con las partidas presupuestarias destinadas a ese fin, además de que los alimentos están mal almacenados y peor conservados. En el Centro de La Boca la inspección se encontró con kilos de alimentos vencidos. Esas mercaderías son provistas por una empresa particular y el presupuesto por persona ronda los 130 pesos por día entre desayuno, almuerzo, merienda y cena. Cifra que varía en unos pocos pesos en el otro Centro puesto que los desayunos y meriendas infantiles tienen un costo menor. “El Costanera Sur es un dispositivo de la Ciudad que no está en las mejores condiciones en cuanto a las personas que trabajan allí. Quizás no tanto en lo edilicio hoy porque se han ocupado de mostrarlo bonito ya que en un momento se convirtió en el ojo de la tormenta de las organizaciones sociales”, cuenta Enrich. Ambos centros dependen de la Dirección General de Atención Inmediata y ésta de la Subsecretaría de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, que dirige Maximiliano Corach. Son esas dependencias las que deberían responder al amparo presentado por la diputada Victoria Donda y al que hizo lugar el Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 4 a cargo de Elena Liberatori en junio de este año. “La jueza resolvió que el GCBA viene incumpliendo lo normado en el artículo 4 inciso k de la Ley 3706 que dispone la forma en la que deben realizarse los relevamientos de las personas en situación de calle o en riesgo de estarlo, así como la po sibilidad de utilizar la red de alojamientos nocturnos”. Ya en 2011, la presencia de ratas y cucarachas, el mal estado de los baños y colchones y la falta de personal médico se había traducido en una medida cautelar a favor del Costanera Sur. Entonces la justicia ordenó la ejecución de un plan de refacciones, remodelación y acondicionamiento, la elaboración de un protocolo de funcionamiento para efectivizar los egresos en plazos breves y con respuestas adecuadas y sostenibles, garantizar personal suficiente y capacitado. Pero nada de ello ocurrió.

QUÉ ES ESTAR EN SITUACIÓN DE CALLE

Según Horacio Ávila, de Proyecto 7, estar en situación de calle es una problemática social compleja que se traduce en una vulneración de derechos. Cuando se produce la pérdida del hogar, la ciudad se convierte en el espacio vital donde se despliega la vida cotidiana, construyendo normas y reglas para la subsistencia, donde vecinos, miembros de organizaciones sociales, voluntarios y las relaciones que establecen entre ellos son fundamentales para afrontar las circunstancias en las que se encuentran. Elisa y su hijo Diego de ocho años alquilaban un cuartito por la zona más sureña de Puerto Madero hasta que no pudieron pagarlo más. Intentaron una vida fuera de la Ciudad de Buenos Aires pero no pudieron sostenerse y tuvieron que regresar. Desde hace unas semanas, todas las noches hacen una larga fila para entrar al Costanera. A veces lo logran, a veces no. Si bien las autoridades sostienen que el Costanera Sur es un Centro que está abierto las 24 horas, eso no es real. “El lugar abre sus puertas a las 18 horas y cuando las familias entran ya no pueden volver a salir a menos que avisen que van a regresar y si tienen suerte pueden entrar otra vez”, dice Enrich. Ese horario perjudica a Elisa y a su hijo. Ella es artesana y trabaja a metros de Avenida de Mayo, a la altura de la Legislatura porteña. De lo que ella hace saca para comer y a veces para dormir bajo techo. “Siempre para atrás. La de las mujeres que están en paradores con sus hijos son historias de luchadoras que no quieren estar en la calle y a las que el Estado las expulsa. Todo es cada vez más horrible”, explica. Elisa y su hijito son dos de las 173 mil personas en estado de indigencia que habitan la Ciudad de Buenos Aires, según el último informe difundido por la Dirección de Estadísticas y Censos porteña. En julio pasado, el último relevamiento oficial realizado arrojó una cifra asombrosa: en la Ciudad de Buenos Aires había entonces 1091 personas en situación de calle, 25 más que el año pasado cuando la cifra de 1066 motivó a las organizaciones sociales a realizar el primer Censo Popular, con el apoyo del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad, el Consejo de Organizaciones de la Defensoría del Pueblo y la Presidencia de la Auditoría General. Entonces se contactaron 4590 personas en esa situación. El 80% refirió que todos los días duermen en la calle, mientras que el 20% restante dijo alternar la calle con otros dispositivos, como la red de alojamiento nocturno transitorio, la casa de algún familiar o amigo, la habitación de hotel o pensión por día y otros alojamientos no destinados para vivienda tales como espacios tomados, estaciones de servicio y otros comercios, estacionamientos. Este invierno, calcularon que estaban en situación de calle un 30 por ciento más. Los miembros de las organizaciones que realizaron el censo, concluyeron en que “estar alojado en un parador o en una institución, también es estar en situación de calle” puesto que el Gobierno de la Ciudad sólo concibe como personas en situación de calle a las que duermen en los paradores que ofrece y considera al resto de las personas que se alojan en hogares y centros de integración como personas en riesgo de situación de calle. La distinción carece de sentido, dado que las personas que residen en paradores, hogares o centros de integración acceden a ir a estos lugares por encontrarse en situación de calle. Cecilia Segura, presidenta de la Auditoría General de la Ciudad dijo tras conocer los resultados del informe: “Hace años que venimos señalando la falta de las políticas destinadas a las personas en situación de calle que resuelvan de manera definitiva esta problemática. Es una ciudad donde la plata sobra para hacerlo porque detrás de esos números hay hombres, mujeres, bebés, niñas, niños y adolescentes, para quienes cada día en la calle es una marca más en sus vidas”.