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martes 13, agosto de 2019

Memorias del sur

En marzo de 1976 el terror se apropió del país. La dictadura secuestró, asesinó y desapareció a miles de hombres y mujeres. Pero también rompió los lazos sociales y la solidaridad cotidiana de sus barrios. Para recuperar esas historias, un grupo de vecinos y vecinas conformó el Espacio por la Memoria La Boca Barracas. Por Martina Noailles

Memorias del sur

En La Boca y Barracas la memoria sigue encendida como las antorchas que iluminan cada marcha por sus calles empedradas. Sus vecinos y vecinas, y sus organizaciones sociales y políticas impiden que se apague. Cada marzo, exigen justicia y denuncian los derechos básicos vulnerados en sus barrios, como una forma real y presente de homenajear a las y los desaparecidos que la dictadura cívico militar arrancó de alguna fábrica, una escuela o un conventillo de la zona. Y la mecha alumbra. 

 
Pero en la última movilización, decidieron ir por más; continuar la tarea antiolvido todo el año. Aquellas reuniones para organizar la marcha de antorchas se transformaron, así, en una multisectorial sin fecha de vencimiento. Y nació Espacio por la Memoria La Boca - Barracas, un grupo abierto que apuesta a construir barrios más justos desde la raíz que el terrorismo no pudo matar. 
 
“Además de reconstruir las historias personales de quienes vivían, trabajaban o militaban en nuestros barrios; además de reconstruir cómo era su militancia y su participación social; queremos reconstruir cómo eran La Boca y Barracas antes del golpe, cómo era su movimiento, sus fábricas, el puerto, sus estudiantes y cómo cambiaron después del 24 de marzo de 1976”, explican una tarde de julio entre mates y bizcochos. Recordar aquellos tiempos, dicen, permite ver con mayor claridad qué se rompió. Y bajo esta luz, será más fácil intentar reconstruir los lazos heridos.
 
El Espacio retoma el trabajo que se inició en 1996, cuando apenas habían pasado 20 años del horror. Por entonces, de a poco, las y los vecinos de los barrios porteños comenzaron a organizarse para unir retazos y reivindicar las militancias de los desaparecidos y asesinados. La Boca, Barracas y San Telmo no fueron la excepción. Luego surgió la idea de las baldosas, para marcar físicamente los lugares de donde los habían llevado. Algunas aún quedan en las veredas de este borde sur de la ciudad.
 
El aniversario por la tercera década del genocidio volvió a movilizar a los boquenses, que decidieron marchar por sus calles en una movilización propia, días antes de la gran marcha del 24 a Plaza de Mayo. “La Boca no olvida a sus desaparecidos” fue la consigna que marcó aquellos años y que perdura hasta hoy en una bandera que resiste el paso del tiempo. Cada año, la convocatoria sumó motivos del presente. Y el viento fuerte volvió a empujar en 2016, a 40 años. Los pañuelos se multiplicaron en calles, plazas y paredes. Las imágenes y los nombres de las y los desaparecidos, también. 
 
En los últimos dos años, el día se convirtió en semana. Y cada organización empuñó una acción, una actividad, una movida. Siempre con la misma búsqueda: que aquellas historias de lucha sembraran las luchas actuales por un barrio mejor. Así, en la última reunión organizativa de la semana por la memoria surgió la idea de continuar durante el año.  
 
El trabajo es arduo pero no imposible. Porque es colectivo. Para eso, convocan a los vecinos a sumar sus recuerdos, sus historias, sus anécdotas. Hay muchos hombres y mujeres con quienes seguro compartieron un aula, un trabajo, un patio, una vereda. Habrá quienes puedan contar sobre las peñas de su cuadra, o de alguna olla popular o encuentro solidario que se hicieron en el barrio antes de que el miedo, el hambre y el silencio golpearan a sus habitantes. 

 

Marta y la Básica de Cerri
Martiniana Olivera de Levy llegó al barrio de La Boca a fines de 1970 con su marido Horacio y sus cinco hijos Daniel, Alberto, Alejandra, Viviana y Marcelo. Marta, como la llamaban los vecinos, era una militante peronista que participaba activamente de las actividades de la unidad básica ubicada en la calle Daniel Cerri, en un local pequeño que compartía el patio con un viejo conventillo, donde se daban clases de apoyo escolar, guitarra, cocina y costura.
 
Aparte de su militancia, “Marta” era ama de casa y empleada de limpieza en las oficinas de la empresa Mercedes Benz, hasta que su marido consiguió un trabajo que le permitió darle de comer a sus hijos, con lo cual se pudo dedicar a cuidarlos y a militar activamente en el barrio.
 
El 8 de octubre de 1976 a las 2 de la mañana un operativo de más de cien miembros del Ejército rodeó la manzana de la calle Alvarado al 900, se apostaron en los techos y más de veinte hombres armados ingresaron en la casa donde vivía la familia Levy. Se llevaron a Marta, junto a su marido Horacio y a sus hijos Daniel y Alberto. Nueve días después recuperaron la libertad Horacio y Alberto, mientras que Martiniana y Daniel permanecen desaparecidos.
 
Cómo contactarse
La próxima reunión del Espacio por la Memoria La Boca-Barracas es el miércoles 14 de agosto a las 18.30 en Irala y Lamadrid, La Boca. Además, quienes quieran sumar sus recuerdos, testimonios, historias, pueden escribir un mail a espacioxlamemoriabocabarracas@gmail.com