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domingo 30, agosto de 2020

Acerca del "Día de Barracas"

El 30 de agosto el barrio cumplió 167 años. Pero ¿qué barrio? ¿por qué esa fecha? ¿cómo se definen los orígenes de una comunidad? El presidente de la Junta de Estudios Históricos de Barracas nos invita a reflexionar sobre las construcciones de las memorias.

Por Lucas Yáñez (*)

Acerca del

¿Por qué el 30 de agosto se celebra el día de Barracas?  Según la Legislatura porteña, porque “La fecha conmemora el momento histórico en que fue creado el Juzgado de Paz de Barracas al Norte, siendo nombrado como Juez de Paz el Dr. Juan Milberg”.

 
Esto sucedió el 30 de agosto de 1853.  Es decir, hace 167 años.  A todos nos gustan las fiestas, así que, si no estuviéramos en distanciamiento social, preventivo y obligatorio, podríamos imaginarnos pasar el día de Barracas con una torta de cumpleaños con 167 velitas, lo bastante grande como para que la compartiéramos entre vecinas y vecinos.  Sin embargo, cuando a alguien se le ocurre la idea de hacer una torta por el “Día de Barracas”, quienes trabajamos con la historia proponemos pensar antes ¿qué estamos celebrando?  Porque no sea cosa que estemos preparando una fiesta a la que nadie se ha molestado en invitarnos.
 
Les propongo que me sigan en el siguiente razonamiento.  ¿Cuál es el límite sur del barrio de Barracas?  El Riachuelo.  ¿Y con qué otro nombre se conoce al Riachuelo?  Río Matanza.  ¿Y por qué este río tiene ese nombre tan poco atractivo para el turismo?  Porque en sus orillas ocurrió un combate entre los conquistadores españoles, que vinieron junto con Pedro de Mendoza cuando este adelantado fundó el “Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre, y los habitantes originarios de estas tierras. Estos últimos derrotaron a los españoles y dieron muerte a varios de ellos, entre los que se encontraba un hermano de don Pedro de Mendoza.  Entonces, ¿por qué el “Día de Barracas” no se conmemora en la fecha de ese combate, que podría ser considerado como un hito en la resistencia al conquistador?
Enrique Horacio Puccia, un vecino que dedicó su vida a investigar el pasado del barrio de Barracas, escribió:
 
“La zona donde hoy se levanta Barracas (era la) zona en la que incursionan los indios que, (…), luego de combatir a los conquistadores se internaban en los pajonales y bañados del Riachuelo, en los parajes llamados más tarde Barracas, donde se hacía harto difícil perseguirlos”.
 
Para Enrique Puccia y otras autoras y otros autores, queda claro que Barracas fue escenario de la historia de lo que hoy conocemos como la Argentina, desde la conquista hasta nuestros días, de manera ininterrumpida. Y decimos desde la conquista porque aún está por escribirse la historia de los originarios habitantes de estas tierras. Que se diga entonces que Barracas cumple 167 años es pretender hacernos creer que nuestra historia se inicia en 1853. De manera tal que nos están faltando más de tres siglos desde que Pedro de Mendoza y los suyos pisaran este suelo y nos están faltando varios siglos más de historia de los pueblos originarios.
 
La historia es tan linda que siempre nos permite seguir preguntándonos “¿por qué?”
 
Entonces, ¿por qué el 30 de agosto de 1853 se crea el Juzgado de Paz de Barracas al Norte?  Porque hacía un año y medio, en febrero de 1852, la batalla de Caseros había dado por tierra con la experiencia rosista y, para los vencedores, era necesario que todo vestigio del pasado federal fuera sepultado hasta quedar en el olvido.  La civilización que nos propone Sarmiento debe levantarse sobre las ruinas del pasado considerado como bárbaro.
 
Antes de la batalla de Caseros, Barracas comprendía los actuales barrios porteños de Barracas, por supuesto, La Boca y San Telmo, y los actuales partidos bonaerenses de Avellaneda, Lanús y una parte de Lomas de Zamora.  Dos meses después de la batalla de Caseros se crea el Partido de Barracas al Sud, con su Juzgado de Paz.  La creación del Juzgado de Paz de Barracas al Norte el 30 de agosto de 1853 profundiza la división política, administrativa y jurídica de todo este territorio que supo ser una unidad extensa.  ¿Era necesario partir el territorio de Barracas para hacerlo más gobernable a las autoridades surgidas después de Caseros?  ¿Era el territorio de Barracas potencialmente hostil a esas nuevas autoridades?  ¿Se pretendía dar una señal al resto de los territorios bonaerenses de lo que se avecinaba?
 
Lo lindo de la historia, también, es que todas y todos podemos hacernos todas las preguntas que queramos. Y las respuestas a esas preguntas las podemos ir construyendo entre todas y todos.
 
En la Junta de Estudios Históricos de Barracas creemos que más allá de todos los intentos por separar a nuestro territorio en distintos barrios tenemos un pasado común que es posible rastrear y que es difícil de romper. Creemos también que el Riachuelo, lejos de ser un límite geográfico, entre la Ciudad y la Provincia, es un factor de unidad que se encarga de lavar con sus aguas cualquier intento por separarnos.
 
Si tienen ganas de seguir pensando juntas y juntos, estamos a disposición con la Junta de Estudios Históricos para acercarnos todas las veces que nos inviten a charlar sobre estos y otros temas. Gracias, desde ya, y nos vemos en el barrio.
 
(*) Presidente de la Junta de Estudios Históricos de Barracas y docente de Historia del Profesorado Alfredo Palacios.